💧 Fórmula OMS · Actividad física · Clima · Embarazo · 2026
Esta calculadora ofrece estimaciones orientativas. Las necesidades de hidratación individuales pueden variar según el estado de salud, la medicación y otros factores. Consulta con tu médico o dietista ante cualquier duda, especialmente durante el embarazo, la lactancia o en presencia de enfermedades renales o cardíacas.
| Color | Estado |
|---|---|
| Amarillo muy pálido o transparente | Bien hidratado ✓ |
| Amarillo pálido | Óptimo ✓ |
| Amarillo | Aceptable ✓ |
| Amarillo intenso | Beber más ⚠️ |
| Ámbar o naranja | Deshidratado ✗ |
| Marrón oscuro | Urgente ✗✗ |
La fórmula más utilizada en nutrición clínica es 35 ml por kilogramo de peso corporal al día. Esta referencia proviene del Manual de Fórmulas y Tablas para la Intervención Nutriológica y está alineada con las guías de la Organización Mundial de la Salud. Es más precisa que la popular "regla de los 8 vasos", que ignora el peso, la talla y el nivel de actividad de cada persona.
La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) establece como referencia general 2 litros/día para mujeres y 2,5 litros/día para hombres como ingesta total de líquidos (incluyendo agua de los alimentos). Estas cifras se corresponden bien con la fórmula de 35 ml/kg para personas de peso medio, pero divergen significativamente en personas con mucho o poco peso.
Sí. Aunque la cafeína tiene un leve efecto diurético, el volumen de agua que aporta el café o el té es muy superior a esa pérdida. Los estudios actuales confirman que el café con cafeína contribuye positivamente al balance hídrico. Los zumos y bebidas deportivas también cuentan, aunque aportan calorías adicionales a tener en cuenta.
Distribuir la ingesta de agua a lo largo del día es tan importante como la cantidad total. Beber grandes volúmenes de golpe supera la capacidad de absorción renal (máximo ~800-1.000 ml/hora) y puede diluir los electrolitos plasmáticos. El horario de hidratación recomendado en España se adapta a los ritmos habituales de comidas y descanso.
Una deshidratación de tan solo el 1-2% del peso corporal ya reduce el rendimiento cognitivo, la capacidad de concentración y la resistencia física, incluso antes de que aparezca la sensación de sed — especialmente en personas mayores, donde el mecanismo de la sed se embota con los años.